Al hacer algo que debiera ser "bonito", se pone mucho cuidado en que todo salga bien, un cuidado que muchas veces puede impedir la ejecución de decisiones más valientes por miedo a estropear el resultado. Sin embargo, al hacer algo "feo", ese cuidado se esfuma, y con él el miedo a hacer cualquier cosa que pudiera "afear" el resultado. Nace así cierta valentía que permite superar esos mencionados límites, pudiendo llevar, paradójicamente, a resultados que podrían considerarse bastante interesantes, al menos en cuanto a técnica y diseño se refiere.
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lunes, 30 de diciembre de 2019
Demonios
Ya fuese dentro del contexto de una historia o en
una ilustración, últimamente he dibujado algunas criaturas demoníacas. En
dicho proceso, he observado que estos seres podían ofrecer una interesante y
amplísima variedad de formas y diseños, permitiendo alterar su anatomía cuanto
a uno se le ocurriese. De hecho, cuanto más extraña fuese la idea que se me
pasara por la cabeza al hacer uno de estos personajes, más me parecía que
encajaba con su naturaleza, y al final siempre me quedaba con ganas de seguir
imaginando, puliendo y retorciendo estos diseños.
Por esto, tenía ganas de abordarlos de
manera individual, así que, finalmente, he decidido hacer una serie centrada en
ellos, recreándome en las posibilidades que estos horribles seres pueden
ofrecer, en un ejercicio de distorsión anatómica y conceptual sin miedo a hacer
lo que quisiera, sintiéndome libre de poder llevar al extremo cualquier cosa
que se me ocurriera.
domingo, 29 de diciembre de 2019
Avance
Dejo aquí la ilustración que realicé a modo de portada para un proyecto de largo recorrido que elaboré a finales del año pasado y principios de éste. Aunque está bastante avanzado -prácticamente terminado-, ya hablaré más de él por aquí cuando vea la luz, ya en su forma definitiva.
Y algún dibujo más del mismo proyecto:
miércoles, 18 de diciembre de 2019
El Entramado II: Decisiones del camino
Continúo con la idea de esa serie de ilustraciones que comencé con "El descanso del viajero", dando forma a un mundo ficticio lleno de aventureros en constante viaje por unas tierras a las que iré dando forma en cada ilustración que incorpore al conjunto.
Como dije en su día, la intención era doble. Por un lado, crear un mundo donde volcar todas las ideas que se me ocurriesen, me apeteciera o necesitara dibujar, dándoles una coherencia global a todas ellas aunándolas en un mismo contexto, y por otro lado, probar diferentes formas de acercarme al dibujo en cuanto a la técnica se refiere, variando algunas que ya he utilizado, empleando otras nuevas, mezclándolas, etc...
Esta serie ofrecerá un mundo que, en definitiva y en muchos sentidos, se irá explorando de muchas maneras, y sus resultados irán haciendo tomar conciencia poco a poco, a base de desvelar cada vez más partes de su totalidad, de las tierras que están explorándose y del mundo por el que estamos viajando.
EL ENTRAMADO: II
Decisiones del camino
Estructuras viejas y desvencijadas se encuentran a veces en el
viaje,
y la
posibilidad de parar bajo techo, por lamentable que este sea,
para adecentar
cuerpo y equipo al resguardo del frío y la humedad,
es una
oportunidad que siempre es de considerar.
No obstante,
como el viajero prudente sabe,
es todo un
riesgo aventurarse en lugares así,
pues es
difícil saber no solo quién o qué pudiera ocuparlos,
sino qué
intenciones pudieran tener aquéllos que los habiten.
viernes, 4 de octubre de 2019
Atardecer en el mediterráneo
A lo largo de la Historia, la península ibérica ha estado habitada por gran cantidad de culturas que, en mayor o menor medida, han dejado su huella sobre ella, trayendo cada una sus propias costumbres, religión, mitos y dioses, hasta conocer finalmente la expansión del monoteísmo.
Pero, ¿qué civilización se desarrolló aquí en origen -de la que se tenga constancia hasta ahora-, antes de todas las que llegaron después? ¿Cómo era su cultura, su forma de vida, sus dioses? De ahí nace el interés por conocer el pueblo íbero, cuya tradición y mitología resultan tan interesantes como misteriosas, por la relativa falta de evidencias que a día de hoy se tienen sobre ella. Esta ilustración pretende acercarse a esta cultura.
Pero, ¿qué civilización se desarrolló aquí en origen -de la que se tenga constancia hasta ahora-, antes de todas las que llegaron después? ¿Cómo era su cultura, su forma de vida, sus dioses? De ahí nace el interés por conocer el pueblo íbero, cuya tradición y mitología resultan tan interesantes como misteriosas, por la relativa falta de evidencias que a día de hoy se tienen sobre ella. Esta ilustración pretende acercarse a esta cultura.
La figura corresponde a un guerrero íbero del s.V a.C. El elemento más llamativo en la composición es el casco, por lo que he procurado representarlo lo más fielmente posible, según los datos existentes. Por desgracia, no se conserva -o no se ha descubierto aún- ningún casco de la época, pero sí varias representaciones de ellos.
Un ejemplo son las las esculturas de Porcuna (Jaen), valiosísimas fuentes de documentación, donde pueden verse, aunque incompletas, varias representaciones de cascos íberos. De ellas se pueden extraer no sólo su forma y estructura general, sino ciertos detalles ornamentales, como las espirales a ambos lados del casco o la cimera en forma de lo que se intuye como un trisquel, el cual sostiene lo que parece a todas luces el fragmento de un penacho (que, examinando las esculturas, parece que llegaría hasta la cintura de su portador).
Al ver otras obras íberas, como el Guerrero de Mogente -con un casco muy similar a los descritos-, y advertir el penacho que exhibe, parece claro que los cascos anteriores originalmente lucían uno del mismo tipo.
Por otro lado, en esta ilustración, quería expresar la conexión del pueblo íbero con el Mediterráneo, y contextualizarlo dentro de esa antigüedad clásica que se arremolinaba en torno a este cálido mar, lleno de cultura, y escenario de tantas historias repletas de magia, dioses y mitología. Quería un paisaje cálido, luminoso y con cierta intimidad, pero a la vez amplio, fresco y oxigenado, y de alguna manera en conexión con lo divino. Así, elegí situar la escena en un atardecer sobre un mar en calma, abriendo la vista hasta las estrellas, en una noche fresca pero suave, clara y brillante, en la que brillaran las constelaciones a lo largo de la bóveda celeste; sol y luna presentes en el firmamento.
Como detalle adiciona, el cielo está escogido no solamente en base a la posición de la luna y en cómo se vería en la época -en torno a principios del s. V a.C.-, sino también por mostrar las constelaciones Lupus y Lynx (a izquierda y derecha en la imagen, respectivamente), ambos animales, el lobo y el lince -entre otros-, de gran relevancia en la cultura íbera.
martes, 1 de octubre de 2019
Duende Electrónico Portaherramientas
Retomo la idea de los duendes electrónicos.
Esta vez me he centrado en crear un personaje concreto en vez de una escena, desarrollando más el aspecto a nivel particular que tendrían estos seres, cargados con todas sus herramientas de trabajo. Me parecía interesante representar la forma en que llevarían todo su equipo repartido por correas, bolsas, bolsillos, tahalíes, etc... y el aspecto de ferretería ambulante que esta acumulación de elementos les aportaría, todos amarrados y bien a mano para su uso.
martes, 9 de julio de 2019
SEIS FLORINES: Una historia de terror tardomedieval
Uno de los proyectos a los que me he dedicado últimamente, la elaboración de un cómic al que he titulado Seis Florines: Una historia de terror tardomedieval, ha sido seleccionado como uno de los ganadores de la 3ª Edición del certamen de Creación Universitaria Andaluza “CampusComic”, coordinado por la Universidad de Huelva, junto a otros ocho cómics de dentro del conjunto de las universidades públicas andaluzas. Desde aquí me gustaría dar la enhorabuena al resto de ganadores/as, así como a la Universidad de Huelva, y a las demás entidades implicadas, por esta nueva edición.
La historia de Seis Florines se sitúa a finales del s. XV, y tiene lugar en la frontera de las actuales Suiza, Alemania y Austria. La acción se enmarca dentro de la Guerra Suaba (1499), conflicto que enfrentó a la Confederación Suiza contra las fuerzas imperiales de Maximiliano I (por entonces emperador del Sacro Imperio Romano).
En esta contienda se pudo ver el choque de dos tipos de tropas muy características de este período histórico. Por un lado, estaban las reputadas tropas helvéticas, que llevaban demostrando su valía en el panorama militar europeo –mención especial a sus piqueros- desde la Guerra de Borgoña (1474-77). Y por otro lado, los relativamente nuevos lansquenetes, creados por Maximiliano I (c.1486), siguiendo en parte el modelo de los afamados y eficientes suizos.
En esta contienda se pudo ver el choque de dos tipos de tropas muy características de este período histórico. Por un lado, estaban las reputadas tropas helvéticas, que llevaban demostrando su valía en el panorama militar europeo –mención especial a sus piqueros- desde la Guerra de Borgoña (1474-77). Y por otro lado, los relativamente nuevos lansquenetes, creados por Maximiliano I (c.1486), siguiendo en parte el modelo de los afamados y eficientes suizos.
Veo interesante el fin del s.XV por el cambio de
época que en él tuvo lugar, afectando lógicamente a todos los aspectos de la
vida. En el militar, la creación de los lansquenetes podría incluirse dentro de un fenómeno en el que el resto de ejércitos europeos se adaptaría al modelo suizo, pudiendo verse este hecho como uno de los primeros pasos que acabaría transformando los ejércitos medievales –y sus tácticas- en los ejércitos modernos que ya irían comenzando a verse en unas décadas. Pues implicaría, entre otras cosas, la reincorporación del uso extensivo de la pica que, más adelante, y junto al uso del arcabuz,
constituiría la forma de luchar más estandarizada en los ss. XVI y XVII.
Personalmente, no puedo evitar percibir los años en torno a 1500 como un curioso escenario en el que los ejércitos aún no se habían desprendido de la concepción medieval de la guerra, pero donde ya estaban familiarizándose con elementos bélicos "modernos" -p.ej. la generalización de las armas de pólvora de mano-, dotándoles, en mi opinión, de unos rasgos de lo más variopintos e interesantes visualmente.
Volviendo a ver este cambio de época generalmente,
y considerando que albergó movimientos como el humanismo, que
afectó al teocentrismo reinante en el medievo, me resulta
curioso no sólo que las supersticiones siguieran siendo comunes en Europa, sino
que en algunos aspectos pudiera decirse que incluso se recrudecieron.
Prueba de ello es el terrible fenómeno de la caza de brujas que marcó esta
época, y que se cobró cientos de víctimas en algunos territorios como en los correspondientes a la actual Alemania. En aquéllos días se convivía con términos como “brujería”, “aquelarre”, “herejía” o “pacto diabólico", originando una locura que dejaría huella en forma de una siniestra parafernalia; véanse algunos
títulos como el infame Maleus Maleficarum (c.1486), el manual de caza de brujas por
excelencia.
Proceso creativo
En definitiva, siempre llamó mi atención la mezcla de elementos tan característicos que tiene esta época, y su potencial para contar historias, y me decidí, a través del dibujo, a contar una dentro de este contexto. Así
nació la idea de este cómic. Quería contar con una fuerte base
Histórica –partir de una situación real- sobre la cual articular una
narración que haría virar poco a poco a un terreno sobrenatural –basado en las
supersticiones y creencias de la época-.
Considero interesante este proceso creativo narrativo que
combina Historia y elementos fantásticos y/o sobrenaturales, y personalmente encuentro una increíble
doble ventaja a resaltar en él. Por un lado creo que “incrustar” elementos fantásticos o sobrenaturales
en los resquicios de la Historia hacen a esta más atractiva y misteriosa, y al mismo tiempo, estos elementos son dotados de una sensación de
realidad, pudiendo hacerse más creíbles por estar bien integrados en acontecimientos que realmente sucedieron.
Guión: equilibrio entre Historia y
fantasía
Así pues, necesitaba –siempre dentro de
finales del s. XV- una batalla por un lado, y por otro, algún elemento asociado de algún modo con lo sobrenatural, así como una forma de relacionar
ambos entre sí. Finalmente, hallé dos fechas perfectas para mi propósito: la
Batalla de Frastanz (20 de abril de 1499, durante la Guerra Suaba), donde las tropas confederadas vencieron a las imperiales, y la noche
de Walpurgis (30 de abril).
El desenlace de esta batalla me serviría de punto de partida para comenzar mi historia. Así, el
cómic narra algo que podría haber sucedido perfectamente: la hipotética
historia de un puñado de lansquenetes que, tras perder en Frastanz, huyen hacia
su tierra perseguidos por un grupo de suizos, siendo finalmente empujados, tras once
días de huida, a internarse en la Selva Negra en el peor momento
posible: la noche de Walpurgis cuando, según se dice, las brujas campan a sus
anchas, y donde introduciría el elemento fantástico.
Recursos gráficos
La documentación histórica fue clave. Los personajes, un par de lansquenetes, visten a la moda de la época, con mangas acuchilladas y calzas bigarradas, aunque en una versión más temprana y menos exuberante de lo que estos exhibirían unos años más adelante. Portan las típicas katzbalger, con la guarda en S característica de esta época. Uno de ellos, Sigurd, luce una cruz roja –el aspa de San Andrés- en su gorra, distintivo usado por las tropas imperiales. Una muestra de la vestimenta de los soldados de este período puede verse en los distintos grabados sobre las batallas de la Guerra Suaba, como el de la Batalla de Dornach, así como en algunos dibujos de soldados de Durero (c.1500).
La documentación histórica fue clave. Los personajes, un par de lansquenetes, visten a la moda de la época, con mangas acuchilladas y calzas bigarradas, aunque en una versión más temprana y menos exuberante de lo que estos exhibirían unos años más adelante. Portan las típicas katzbalger, con la guarda en S característica de esta época. Uno de ellos, Sigurd, luce una cruz roja –el aspa de San Andrés- en su gorra, distintivo usado por las tropas imperiales. Una muestra de la vestimenta de los soldados de este período puede verse en los distintos grabados sobre las batallas de la Guerra Suaba, como el de la Batalla de Dornach, así como en algunos dibujos de soldados de Durero (c.1500).
En esta historia se mezcla el mundo de los vivos con el de
los demonios, por lo que consideré interesante emplear ciertos recursos
visuales y narrativos que ayudaran a comunicar claramente la separación entre
ambos, así como el modo en el que éstos entraban en contacto.
Elaborar un cómic –incluso de solo 8 páginas- conlleva un buen trabajo, pues requiere abordar muchos aspectos (guión, dibujo, tinta, color, atención a su propio lenguaje para resolver problemas comunicativos, etc...), que aumenta más aún si se añade una labor de documentación histórica. Por eso, estoy muy contento de haber terminado este proyecto, no sólo por haber completado un cierto volumen de trabajo, sino por haber conseguido expresar y hacer tangible una historia en la que creía y con la que llevaba bastante tiempo ilusionado. A pesar del esfuerzo y de los contratiempos surgidos a lo largo del proceso –hasta el mismo final-, he disfrutado muchísimo dibujando e investigando sobre estos temas tan fascinantes.
Por todo esto, el reconocimiento obtenido en esta 3ª edición de "Campus Comic" y la posibilidad que me ha otorgado de poder transmitir, comunicar y hacer visible este cómic para tanta gente me ha supuesto una inmensa alegría. En breve podrá verse publicado, y espero de verdad que disfrutéis tanto leyéndolo como yo haciéndolo.
viernes, 15 de junio de 2018
Estudio renacentista 1550
Este es un pequeño estudio de alrededor de mediados del siglo XVI. Afanado entre libros, viales, matraces y otros materiales de estudio, este alquimista trabaja en una fresca y veraniega noche estrellada.
Por alguna razón, me fascina la imagen de antiguos estudios abarrotados, llenos de brillantes utensilios con innumerables formas y colores, enmarcada la escena por una infinita y vivificante noche de estrellas. Me imagino a algunos de estos sabios enfrascados en su lugar de trabajo y que, a pesar de estar atareados sobre su escritorio, no pierden el contacto con la naturaleza, hallando en su arrebatadora belleza la ilusión para seguir avanzando con su trabajo. Manteniendo encendida su curiosidad y permanentemente fascinados ante la complejidad del Universo, me los imagino estudiando la vida y las estrellas, en busca de entender el todo que relaciona la totalidad de lo que existe.
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